Localizacion

Valdecaballeros es un municipio español, con el título honorífico de villa, situado al pie de la ladera norte de la sierra de las Barbas de Oro, parte de la cordillera de los Montes de Toledo. Pertenece a la provincia de Badajoz, comunidad autónoma de Extremadura. A fecha de 1 de enero de 2013, el municipio contaba con una población de 1.175 habitantes.

Se sitúa en la comarca de La Siberia, habiendo sido siempre parte de las Dehesas de Guadalupe. Pertenece al partido judicial de Herrera del Duque. Tiene una altitud sobre el nivel del mar media de 400 metros y clima típicamente mediterráneo. Está a unos 230 km de Madrid y a unos 190 de Badajoz. Tiene buen acceso por cualquiera de sus carreteras.

Historia

La villa de Valdecaballeros tiene una historia relativamente corta, pero no obstante en las inmediaciones del pueblo actual han sido hallados restos romanos y prerromanos. Son destacables los dos hitos romanos conservados en la iglesia de San Miguel, que marcan el límite de las 3 provincias romanas en Hispania: Tarraconensis, Betica y Lusitania, en el cruce entre los ríos Guadiana y Guadalupe, donde hoy día se encuentra un importante recinto arqueológico sin estudiar, el Castro del Cerro de la Barca, en el que se encuentran restos de las distintas culturas que habitaron Valdecaballeros. Estos restos se hallan en la cima de un monte convertido en isla tras la construcción del embalse de Puerto Peña y van desde los restos de una ciudadela amurallada, de unos 200 m2 (sin contar la parte sumergida), en los que se aprecian restos metálicos de bronce, piedras elaboradas y un magnífico ejemplo de arte prerromano, desgraciadamente sin estudiar, en un dolmen neolítico o posiblemente céltico o lusitano, similar a los aparecidos en Irlanda, de carácter funerario. En el cerro de la Barca se pueden encontrar también enormes ejemplares de acebuche, árbol mágico para los celtas, lo que vendría a reforzar la teoría céltica. De cualquier modo, la ciudadela de la isla en la confluencia de ambos ríos, frente a la cual aparece y desaparece otra más pequeña, según el nivel del pantano, y de factura más romana que prerromana, supone un enclave que posee, en primer lugar, una importancia estratégica de primer orden, al seguir la vía más fácil entre la meseta y la fértil vega del Guadiana, posteriormente sede de la capital Augusta Emerita, y en segundo lugar el encantamiento que provoca el entorno con el agua y los dos riscos enfrentados (Valdecaballeros y Peloche), de lo cual no es de extrañar que las antiguas gentes con sus religiones basadas en la naturaleza, encontraran en el lugar una fuerza y una magia especial. Las más que insuficientes investigaciones realizadas señalan que podría tratarse del Machu Pichu ibérico. La villa de Valdecaballeros porta en su escudo las insignias históricas de la Cruz de San Jorge, los toros y la torre de Talavera de la Reina y el jabalí que es propio de la tierra. Pertenecía antiguamente al territorio eclesiástico de San Lorenzo de El Escorial, en la actualidad a Talavera de la Reina. A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura. Desde 1834 quedó integrado en el Partido judicial de Herrera del Duque.1 En el censo de 1842 contaba con 210 hogares y 760 vecinos.

Patrimonio

La parroquia de San Miguel Arcángel se encuentra en un promontorio en el centro de la villa y destacan sus representaciones de arte mudéjar, cuya restauración reciente permite a los turistas contemplar un magnífico ejemplo de arte mudéjar rural. Esta Parroquia pertenece a la Diocesis de Toledo.

Otro monumento es el Reloj, que es un edificio a modo de torre, de fines del s. XIX situado en la plaza. El Balneario de Valdefernanado constituye otra muestra de construcción artística en este estilo. El cerro de la Barca es un pequeño cerro delimitado por la confluencia de los ríos Guadiana y Guadalupe, hoy semicubiertos por las aguas del pantano. En él se hallan un castro prerromano conocido como Castro del Cerro de la Barca; una fortificación amurallada que puede datarse de acuerdo con la cerámica encontrada, desde el siglo VIII al siglo III a. C.